El cuidado de niños con fiebre
La fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma de que algo más está ocurriendo en el cuerpo. Ya que su hijo podría tener fiebre sin lucir ni estar caliente, mídale siempre la temperatura durante por lo menos 1 minuto antes de decidir qué tan alta la tiene. He aquí algunas medidas que usted puede tomar si su hijo tiene fiebre.

Para aliviar las molestias de la fiebre
Si su hijo tiene fiebre, mídale la temperatura varias veces al día y pruebe los siguientes consejos:
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Dele líquidos para reemplazar los que ha perdido sudando. Las paletas de jugo congelado son una buena manera de suministrar líquidos.
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Si el niño se siente incómodo, dele un baño de esponja fresco y acetaminofén para tratar de rebajar la fiebre.
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No dé nunca aspirinas a niños menores de 19 años.
Cuándo debe llamar al médico
Llame al consultorio de su médico si el niño tiene cualquiera de los signos o síntomas siguientes:
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Fiebre alta (para más información, consulte el apartado "Puntos importantes sobre la fiebre") o que persiste por más de 2 días a pesar de los medicamentos
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Respiración rápida o falta de aliento
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Tortícolis o dolor de cabeza
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Dificultad para tragar
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Flema persistente marrón, verde o sanguinolenta
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Signos de deshidratación, que incluyen sed intensa, orina amarilla oscura, disminución de la orina, ojos opacos o hundidos, piel reseca y labios cuarteados o resecos
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Aspecto que en su parecer no es normal, incluso después de haberle dado un analgésico sin aspirina
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Puntos importantes sobre la fiebre
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La manera más precisa de medirle la temperatura a niños pequeños es con un termómetro rectal. Si usted no sabe bien cómo usar este dispositivo, pídale instrucciones a su médico.
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La fiebre podría requerir atención médica si llega a: 100.0°F o más en niños de menos de 3 meses; 101.0°F o más en niños de 3–36 meses; 103.0°F o más en niños de más de 36 meses.
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Vista a su hijo con ropa liviana, cubriéndolo sólo lo necesario para que no tenga frío. Es importante que el cuerpo se caliente a sí mismo y se ayude a combatir la infección.
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Recuerde que el ejercicio, las comidas, la agitación y las bebidas calientes o frías son factores que pueden afectar la temperatura de su hijo.
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El niño puede tener reacciones diversas a la fiebre; por ejemplo, podría estar bien aun teniendo fiebre alta o sentirse pésimo con una fiebre baja.