Los ancianos y la nutrición
Comer bien es importante a cualquier edad. La buena nutrición influye sobre la calidad de vida; ayuda a mantenernos sanos y acelera la curación si sobreviene una enfermedad. Lamentablemente, los expertos señalan que muchos adultos, sobre todo los de edad avanzada, no obtienen la nutrición que necesitan:
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Cuatro de cada cinco adultos padecen enfermedades crónicas en las cuales la dieta puede cumplir un papel.
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Diariamente, uno de cada cinco adultos se saltea comidas.
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Sólo alrededor de uno de cada 10 consume la cantidad mínima recomendada de frutas y verduras.
A medida que se envejece, los sentidos del gusto y del olfato pueden cambiar. Estos cambios afectan el modo en que se percibe el sabor de la comida. Los medicamentos también pueden afectar el gusto o el apetito. Si usted no es tan activo como alguna vez fue, necesita menos calorías. Además, muchas personas no se percatan de que las necesidades nutricionales empiezan a cambiar alrededor de los 50 años de edad. Por ejemplo, no se siente tanta sed como cuando se era más joven, pero la necesidad de líquidos en realidad aumenta. Además, se necesitan más calcio y vitaminas D y B12, y menos hierro.
¿Cómo puede usted satisfacer sus necesidades cambiantes de nutrición? Los expertos afirman que los adultos de edad avanzada que no necesitan seguir una dieta especial deben empezar a apegarse a la pirámide de alimentos, y hacer algunos cambios. Sugieren que los ancianos beban más líquidos.
No espere hasta que sienta sed. Consuma más frutas y verduras, y más productos lácteos. Vigile el número de calorías que consume. Si come más calorías de las que su cuerpo necesita, podría aumentar de peso. Para evitar esto, elija alimentos con contenido más bajo de calorías, y consuma el menor número de raciones sugerido en la pirámide de alimentos.
Recomendaciones diarias
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Consuma 6 a 11 raciones de pan, cereales y granos. Una ración consta de un panecillo, una rebanada de pan o un muffin pequeño; medio baguel o muffin inglés; media taza de arroz o pasta cocida, o media taza de cereal cocido o alrededor de una taza de cereal listo para servirse.
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Consuma tres a cinco raciones de verduras. Una ración es media taza de verduras crudas o cocidas picadas, o una taza de verduras de hoja crudas.
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Consuma dos a tres raciones de frutas. Una ración es media pieza de fruta o una rebanada de melón; tres cuartos de taza de jugo; media taza de fruta enlatada, o un cuarto de taza de frutas secas.
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Consuma tres raciones al día de leche, yogur y queso. Una ración es una taza de leche o yogur, o 43 a 57 gramos (1 1/2 a 2 onzas) de queso.
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Consuma dos a tres raciones de carne o alternativas de la carne. Una ración consta de 57 a 86 gramos (2 a 3 onzas) de carne magra cocida de res, ave o pescado; media taza de atún; media taza de frijoles cocidos o tofo; un tercio de taza de nueces, o 2 cucharadas de mantequilla de maní.
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Vigile su ingestión de sodio. La mayoría de las personas consume más sodio del que necesita. Usted debe consumir un máximo de una cucharadita (2400 mg) de sal de mesa cada día. Esto incluye el sodio que se encuentra en los alimentos y las bebidas, así como el que usted añade al cocinar o en la mesa.
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Vigile su ingestión de grasa. Demasiada grasa, en especial grasa saturada, puede afectar su corazón y sus vasos sanguíneos, lo que lleva a una enfermedad del corazón. Las grasas saturadas provienen de fuentes de origen animal (carne y productos lácteos de leche entera). Estas grasas por lo general son sólidas a temperatura ambiente. La grasa debe constituir no más del 30% de su ingestión total de calorías.
Si usted es como muchas personas ancianas, los cambios en las situaciones sociales, el apetito, las finanzas, la salud y el uso de diferentes medicamentos hacen difícil que usted coma bien. Sin embargo, si usted usa su creatividad y planea, puede mejorar su nutrición.
Qué hacer
Estos consejos generales harán más fácil obtener los nutrientes diarios que necesita:
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Coma diversos alimentos.
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Lea las etiquetas de los alimentos y elija los que tengan contenido bajo de grasa, sodio y colesterol, y alto de fibra.
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Limite el consumo de alcohol. Tiene alto contenido de calorías y puede quitarle a su cuerpo nutrientes importantes.
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Sólo compre la cantidad de alimentos frescos que pueda consumir en el transcurso de algunos días.
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Cocine de antemano y congele comidas, de modo que tenga a mano algunas opciones nutritivas.
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Coma con regularidad. Programe una alarma si necesita un recordatorio.
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Añada condimentos y aromatizantes para mejorar el sabor de sus comidas.
Vea a su doctor con regularidad. Hable con su doctor si planea hacer cualquier cambio en su dieta, y pregúntele si los medicamentos que toma afectan su apetito, o si necesita vitaminas y minerales. Busque ayuda en cuanto a nutrición si la necesita. Pregunte respecto a programas locales de nutrición en hospitales, departamentos de salud, iglesias o sinagogas, o agencias de servicio social.
Use las medicinas con eficacia
Pregunte a su doctor si los medicamentos que toma están afectando su apetito.
Medidas para el cuidado de sí mismo para personas ancianas y la nutrición
Si usted tiene dificultad para masticar:
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Pique los alimentos o muélalos.
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Elija carne de res molida en lugar de otros cortes de carne.
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Elija alternativas fáciles de masticar o líquidas, como fruta enlatada blanda (compota de manzana o de pera), requesón (queso cottage), yogur, helado, puré de papas (patatas) y huevos.
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Considere el consumo de jugos de frutas/verduras, bebidas nutricionales, batidos de leche o de fruta.
Si su apetito está afectado:
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Consuma con frecuencia comidas y refrigerios de menor tamaño a lo largo del día.
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Haga ejercicio más a menudo; puede despertar su apetito.
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Si no puede adquirir comestibles, solicite ayuda a familiares o amigos; vea si en las iglesias, sinagogas u organizaciones locales para personas ancianas hay voluntarios que puedan llevarle en automóvil a hacer sus compras o hacerlas por usted; pregunte en su tienda de comestibles local si se hacen entregas a domicilio, y adquiera comestibles por teléfono o por computadora.
Si tiene dificultades para cocinar:
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Use un horno de microondas para cocinar alimentos congelados o preparados.
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Participe en programas de comidas ofrecidos por muchos grupos de personas ancianas.
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Considere mudarse a algún lugar donde se preparen comidas, como un hogar para personas ancianas.
Si no le gusta comer solo o cocinar para sí mismo:
Si tiene molestias en el estómago:
Si las finanzas constituyen un problema:
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Adquiera alimentos saludables de bajo costo.
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Use cupones cuando compre; busque ofertas especiales.
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Investigue fuentes gratuitas de alimento, como almacenes de distribución de alimentos.
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Considere hacer una solicitud para cupones gubernamentales de alimentos.
| Guía para la toma de decisiones para las personas ancianas y la nutrición |
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Síntomas/Signos
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Acción
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Dificultad para tragar
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Cuide de sí mismo
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Cambios del apetito
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Llame al consultorio del proveedor de atención médica
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Acidez o acumulación de gas
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Cuide de sí mismo
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Aumento o pérdida inesperado de peso
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Llame al consultorio del proveedor de atención médica
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Náuseas o diarrea frecuente
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Llame al consultorio del proveedor de atención médica
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